FRANKFURT, Alemania, 1 de julio.- Francia encabezada y de la mano de Zinedine Zidane dio el gran golpe del Mundial de Futbol de Alemania 2006 al derrotar a Brasil, defensor del título, por 1-0 en cuartos de final.
Un gol de Henry a los 57' les permitió a los franceses convertirse en los rivales de Portugal el miércoles en Munich. Por lo visto hoy en el campo de Frankfurt el resultado debió haber sido más amplio.
Brasil entregó el título conquistado en 2002, perdió en un Mundial después de once victorias seguidas y cayó por primera vez desde Italia ‘90 antes de la final, pero al menos evitó llevarse una humillante goleada. La última derrota de la "Canarinha" se remontaba a la final de 1998 ante Francia.
En el arranque del partido pareció estar jugándose otra. Como dos púgiles en un combate por la reunificación de títulos, tomaron posiciones en el cuadrilátero, se midieron la distancia e intercambiaron algunos pequeños golpes de tanteo.
Un impreciso cabezazo de Ronaldo, un disparo alto de Ribery y un balón centrado por Ronaldo al que no llegó Kaká no inquietaron a Dida o a Barthez.
Cuando el partido se asentó el mando fue para Francia. Zidane, empeñado en que el de Frankfurt no fuera tampoco su último partido, dio un recital de filigranas como en los viejos tiempos, pero falló en lo primordial: el pase de gol.
Francia bloqueó a Brasil, anuló a sus estrellas, tuvo la pelota, la sobó, pero no supo llegar a la portería del defensor del título. Apenas un remate de Malouda y un par de líos dentro del área fueron bien resueltos por la defensa brasileña que no crearon verdadero peligro.
Y cuando no fue la defensa, el árbitro español Luis Medina Cantalejo se encargó de aliviar a la "Canarinha". Primero acertó al sancionar sólo con amarilla una dura entrada sobre Vieira, que se marchaba como un tren hacia la portería, porque Roberto Carlos llegaba para hacer la cobertura.
Pero después se equivocó al no sancionar como penal una mano de Ronaldo dentro del área. Podría haber dudas sobre si fue o no voluntaria, pero el problema estriba en que Medina Cantalejo la vio, la pitó y la sancionó con amarilla, pero la sacó fuera del área.
Pese a la desaparición generalizada de todas sus estrellas, Parreira reiteró en el mismo once en la segunda parte. Francia siguió insistiendo, pero siguió también errando en el último pase.
Hasta que no erró. Zidane cobró una falta desde la posición de volante izquierdo y por el segundo palo entró solo Henry para fusilar a Dida desde cinco metros en el minuto 57. Los franceses, repartidos por todo el estadio, estallaron de alegría y cantaron durante varios minutos. Los brasileños, concentrados en una esquina, enmudecieron.
Pudo ser peor para la "Verdeamarelha". Sólo cuatro minutos más tarde el incansable Ribery robó un balón en la línea de fondo y su centro estuvo a punto de introducirlo Juan en su propia portería.
Sólo entonces movió fichas Parreira y fue para volver precisamente a lo que había cambiado para hoy: Introdujo a Adriano en el lugar de Juninho, y devolvió a Ronaldinho al centro del campo.
Ni sus propios jugadores creyeron en el cambio, y Francia comenzó a gustarse. Zidane ya era casi el del ‘98, Henry se bastaba en solitario para hacer temblar a toda la defensa amarilla y Ribery ganaba en carrera incluso a Roberto Carlos. Los franceses coreaban con "olés" y los brasileños insultaban a coro a Parreira.
Los brasileños perdieron hasta los papeles. Ronaldo se dejó caer dentro del área de manera descarada y el árbitro le perdonó la expulsión, igual que a Lucio en una escalofriante entrada a Henry en la que pudo haberle retorcido la rodilla.
Sólo la entrada de Robinho en lugar de Kaká despertó algo al equipo y a los seguidores brasileños. Pero al joven jugador del Real Madrid sólo le quedaban once minutos para hacer milagros. Un tiro libre de Ronaldinho cerca del travesaño, un toque de Cicinho a centímetros del arco. Pero no hubo milagros.
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